El término reshoring se refiere al retorno de los procesos de producción de bienes al país de origen de las empresas. Se conoce también como onshoring, inshoring y backshoring. No se debe confundir con el concepto de nearshoring, el cual representa el retorno de la producción manufacturera, pero a países o territorios cercanos al lugar de origen de las empresas.
Reshoring es lo opuesto de offshoring, el cual es el proceso de producir bienes en otros países, con el objetivo fundamental de reducir el costo de la fabricación de productos, mediante el uso de mano de obra barata. Esta tendencia, que ha sido cónsona con la globalización, generó lo que se conoce como cadenas productivas globales, donde un bien final se logra con la integración de piezas y partes provenientes de varias latitudes, por lo que cada país participante se constituye en un eslabón de esa cadena manufacturera. Es por ello que el reshoring se puede considerar una tendencia anti-globalización o quizás una nueva globalización.
Al país o territorio que recibe el capital repatriado, el reshoring le reportará beneficios económicos, como disminución del desempleo y los déficits comerciales externos. Para la empresa que retorna, los beneficios no están centrados necesariamente en los costos de producción. Al contrario, su repatriación pudiera implicar un incremento en los costos salariales, pero este sacrificio es compensado con beneficios que obtendrían y que habían sido perdidos en el país donde estaban ubicados como resultado del offshoring, como pudieran ser estabilidad política y económica, estabilidad de las políticas, perdida de fuentes de materias primas, entre otros. Esta compensación justificaría la decisión de retornar al lugar de origen del capital.
Sin embargo, la relocalización no siempre ofrece resultados positivos para todas las empresas involucradas. Si la gestión del reshoring es deficiente o si las circunstancias no facilitan una emigración fluida, los esfuerzos de relocalización pueden fracasar. A menudo, las empresas subestiman los costos y la planificación logística necesarios para garantizar la emigración de su capital.
Si bien el reshoring ayuda a estimular la economía nacional, es importante que las empresas recuerden que algunos productos es mejor dejarlos en el extranjero, en particular aquellos que dependen de materias primas locales que no pueden ser sustituidas por otras.
Desde la recesión del 2008, el reshoring comenzó a manifestarse como tendencia y se constituyó en un tema de política pública de la Casa Blanca. Precisamente el Presidente Obama lo visualizó como una alternativa para reactivar la economía, en la medida que la reinversión de empresas que retornan crearían nuevos empleos. Concomitante con esa visión, Washington comenzó a introducir diversas medidas para promover el reshoring. En 2011, se lanzó el programa SelectUSA, que conectaba a las empresas interesadas en el regreso a su país con recursos disponibles a nivel federal, estatal y local que facilitarían el esfuerzo de relocalización. En 2012, el Presidente Obama habló en el Foro de Insourcing American Jobs de la Casa Blanca, promoviendo la idea de traer más empleos de vuelta a Estados Unidos. Luego, en 2013, durante su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente destacó la importancia de la relocalización de grandes empresas como Ford y Apple.
La pandemia del COVID-19 demostró la vulnerabilidad de las cadenas productivas globales ante sucesos extremos como lo fue esa crisis de salubridad, ya que eslabones primarios de dichas cadenas, como ejemplo China, enfrentaron la enfermedad con medidas extremas que frenaron las actividades productivas en sus respectivos territorios. Este suceso y sus consecuencias reforzó la tendencia del reshoring ya que ha puesto pensar a las empresas sobre la necesidad de retornar a ambientes económicos con más recursos y garantías de funcionamiento ante situaciones extremas como la del COVID. A estas preocupaciones se suman las derivadas de los riesgos geopolíticos que se han multiplicado en los últimos años con las renovadas amenazas de China sobre Taiwán, la invasión de Rusia a Ucrania y la escalada en el conflicto palestino-israelí.
Precisamente, el Reshoring Initiative Report del año 2023 estableció que el riesgo geopolítico es el factor de mayor peso actualmente en la tendencia de relocalización de las empresas.
En este contexto, surge la pregunta de si Puerto Rico tiene las condiciones para ser una plaza adecuada para acoger a las empresas norteamericanas que deciden retornar a su territorio de origen. Ello lo trataremos en una próxima reflexión.