El 18 de marzo de 2025 la gobernadora de Puerto Rico Jennifer González firmó una orden ejecutiva para impulsar el reshoring y fortalecer la manufactura en Puerto Rico. En el documento se expresó:
“Puerto Rico está listo para recibir y expandir empresas multinacionales para así continuar consolidándose como pieza clave de la cadena de suministros a nivel nacional gracias a nuestra infraestructura de manufactura establecida, fuerza laboral altamente capacitada, localización estratégica y ecosistema de incentivos más competitivo para la inversión y el crecimiento industrial. Con esta orden ejecutiva, redoblaremos nuestra apuesta por el reshoring para que más empresas vean en Puerto Rico la solución ideal para establecerse y expandir sus operaciones dentro de los Estados Unidos. Estamos tomando acciones concretas para agilizar procesos, eliminar barreras, fortalecer nuestra economía y para asegurar que nuestra gente tenga acceso a más y mejores oportunidades laborales” (Ofic. de la Gobernadora. Boletín Administrativo No. OE-2025-012).
La orden incluye iniciativas específicas como:
•Ventanilla Única de Inversión, para que las empresas tengan un punto de contacto centralizado que agilice sus procesos.
•Fondo de Capacitación de la Fuerza Laboral para Reshoring, asegurando que los trabajadores puertorriqueños estén preparados para los empleos de alta demanda.
•Proceso de Permisos Fast Track, priorizando la aprobación expedita de proyectos estratégicos.
•Cumbre de Inversión y Reshoring de Puerto Rico, con el fin de atraer inversionistas internacionales y resaltar las ventajas competitivas de la Isla.
Esta iniciativa vino acompañada de una carta que la propia gobernadora envió a Washington solicitando que se tomara en cuenta a Puerto Rico como una plaza adecuada para recibir empresas norteamericanas bajo el nearshoring, ofreciendo los mismos argumentos estampados en la orden ejecutiva.
Las expresiones e iniciativas están sustentadas en la presunción de que Puerto Rico tiene las condiciones creadas para la atracción de inversión extranjera y solo lo que necesita es refinar ciertos aspectos de dichas condiciones para que la isla sea de nuevo una meca para la atracción de la manufactura foránea.
Si ello fuera así, el flujo de inversión extranjera hubiera sido numerosa y constante para haber compensado la fuga de empresas que salieron tan pronto cesaron los incentivos contributivos estipulados bajo la cláusula 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos. ¿Qué ha pasado en realidad?. Todo lo contrario: las empresas han preferido otros destinos como Costa Rica y República Dominicana, entre otros.
Tomemos el ejemplo de la isla vecina: República Dominicana. Entre el 2015 y el 2023 el país recibió acumuladamente en inversión directa neta la cantidad de $27.5 billones de dólares. En los años 2018 y 2022 la cantidad de inversiones que recibió superó a la del resto del Caribe. Lo notable también es que la matriz de inversiones ha mostrado elementos de diversidad. Desde el año 2020 el turismo ha atraído el 50% del total invertido, mientras que el sector de energía renovable contabilizó alrededor del 30%. Le siguen en orden el sector de logística con el 8.4% y el de la manufactura con el 5.2%.
¿Por qué Republica Dominicana se ha convertido en el principal destino de la inversión extranjera en el Caribe?. No es solo por el hecho de que los gobiernos de la isla y el sector privado han hecho adecuadamente su trabajo de promocionar el país en los mercados globales. Es también porque se está promocionando un destino que tiene condiciones que inequívocamente atrae al inversionista.
Tampoco es solo por el hecho de contar con una mano de obra barata. Es también por el sólido desempeño económico del país, antes y después de la pandemia, que ha puesto de relieve la resiliencia de una economía que se está diversificando más allá del turismo. Porque República Dominicana no es solo turismo, como muchos creen. Cuenta con agricultura, minería, manufactura y otros servicios.
Hace 40 años la economía dominicana daba tumbos, aderezada con una crisis energética de espanto. Hoy en día es la economía de más sólido crecimiento en el Caribe, con tasas superiores al 4% del Producto Interno Bruto real contando del 2015 hasta la actualidad (con la única excepción de los dos años de la pandemia).
El otro factor que explica el atractivo dominicano para el capital mundial es su gobernanza. La eficacia general del gobierno ha mejorado, lo que contribuye al sólido desempeño económico del país. Esto incluye estabilidad política y jurídica. Esta estabilidad inspira confianza y envía un mensaje al mundo de que el país puede mantener los niveles actuales de inversión externa y seguir creciendo.
Además, la lucha contra la corrupción impulsada por el presidente Luis Abinader ha dado algunos resultados desde que asumió el cargo en agosto de 2020. Según el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción de 2023, República Dominicana ha experimentado el mayor impulso en su capacidad para combatir la corrupción desde 2020.
Pero tampoco podemos desdeñar el consenso político-partidista en relación a la necesidad y las estrategias para sostener la senda del progreso económico del país.
Por todos estos factores se entiende la decisión del gobierno de Biden de seleccionar al país como receptor de fondos federales para la reubicación de empresas norteamericanas bajo la tendencia del nearshoring.
Cuando comparamos estos resultados con los de Puerto Rico nos damos cuenta el por qué no se percibe a la Isla del Encanto como un territorio competitivo para los capitales mundiales. Y no es solo un problema de percepción: es una realidad. Ello a pesar de que Puerto Rico cuenta con dos factores a su favor: Uno, la seguridad y estabilidad que brinda el estar cobijado por las leyes y reglamentaciones norteamericanas, ventaja que no la tienen otros países. Ello ofrece protección y predectibilidad a los inversionistas. El segundo, el tener una fuerza laboral con experiencia en manufactura farmacéutica, incluyendo recursos activos que se mantienen laborando en las empresas que por diversas razones se han mantenido en la isla a pesar de la desaparición del incentivo contributivo detallado en la cláusula 936 del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos.
Entonces, ¿cómo restituir la competitividad de Puerto Rico para que sea de nuevo atractivo a los capitales mundiales?. Ello lo analizaremos en una próxima entrega.