En la anterior reflexión cerramos con la siguiente pregunta: ¿Cómo restituir la competitividad de Puerto Rico para que sea de nuevo atractivo a los capitales mundiales?.
Lo primero: ser honestos. Partir del reconocimiento de que Puerto Rico no es competitivo de “forma natural”. Cuando digo de “forma natural” me refiero al hecho de que el ambiente económico y de negocios actual no es sumamente atractivo para que las multinacionales aterricen en la isla. Es importante recordar que cuando Puerto Rico era la meca de la inversión foránea lo logró con la ayuda de incentivos contributivos otorgados por los Estados Unidos y que tan pronto esos incentivos fueron eliminados, la salida de empresas fue significativa, no así la entrada de capital fresco.
De nada vale hacer promociones para atraer inversiones tratando de proyectar lo supuestamente atractivo que es la isla cuando esos esfuerzos chocan con realidades como apagones masivos como el que ocurrió en Semana Santa del 2025, el tener un sistema eléctrico, además de frágil, caro para el bolsillo del consumidor incluyendo el empresarial, el tener un sistema de otorgamiento de permisos bien ineficiente (toma meses en obtenerlos) o con noticias recurrentes de que cayó tal o más cual funcionario por corrupción, o cuando hay dudas sobre la capacidad del liderazgo político de la isla de administrar con responsabilidad y sabiduría las finanzas del territorio tan pronto la Junta de Control Fiscal termine sus funciones.
Si se vende un producto que no está a la altura de las expectativas del mercado, nunca obtendrás los resultados esperados.
Lo segundo: identificar los factores que inyectarían competitividad a la isla. Esto es un asunto más complejo, porque no necesariamente lo que es importante para ciertos capitales lo sea para otros, y ello está muy mediado por el tipo de industria de donde procedan los potenciales inversionistas.
El Informe de Competitividad e Inversión Global publicado por el Banco Mundial en el 2018 nos puede dar algunas luces al respecto. Este material recoge los resultados de una encuesta realizada a ejecutivos de empresas multinacionales (754 en total) con inversiones en países en vías del desarrollo. Se exploró con ellos sus percepciones sobre los factores que determinan las decisiones de inversión. A continuación, reflejamos el porcentaje que alcanzó cada factor bajo la calificación de importante y críticamente importante:
Estabilidad política y seguridad: 87%
Ambiente legal y regulatorio: 86%
Tamaño del mercado doméstico: 80%
Estabilidad y resultados macroeconómicos: 78%
Talento y habilidades de la fuerza laboral: 73%
Buen estado de la infraestructura física: 71%
Baja tasas impositivas: 58%
Costo de la fuerza laboral: 53%
Acceso a terrenos o bienes raíces: 45%
Disponibilidad de financiamiento domestico: 44%
¿Qué conclusiones podemos extraer de estos resultados?. Por ejemplo, el bajo peso relativo que tienen los incentivos contributivos en las decisiones de las empresas sobre dónde invertir. El Informe de Competitividad e Inversión Global plantea que los incentivos contributivos son un factor relevante cuando las industrias están valorando territorios con condiciones económicas y de negocios similares o cuando están buscando invertir en manufactura intensiva en tecnología (tecnología de la información, maquinarias, electrónica, automóvil, biotecnología, farmacéutica, aeroespacial) porque la competencia para atraer este tipo de inversión es intensa y la magnitud de los incentivos contributivos pueden hacer una diferencia.
A pesar de que Puerto Rico tiene puesta su mirada en varios de esos sectores y que ofrece una tasa contributiva sobre la ganancia bien baja, no ha logrado atraer capitales en el volumen deseado. El Informe señala y el caso de Puerto Rico lo confirma, que las bajas tasas contributivas pueden ser un factor necesario, pero no suficiente. Entonces, hay otros factores que están pesando en la reticencia de la inversión foránea a seleccionar a la Isla del Encanto. Pensamos que uno de esos factores es la gobernanza.
La creación de un ambiente de negocio favorable y rentable para la inversión foránea, que es una función de los Estados, es ese token que puede marcar la diferencia entre invertir en el país A o invertir en el país B. Y los resultados de la encuesta del Informe de Competitividad e Inversión Global así lo reflejan cuando los temas más votados forman parte de ese entramado.
La encuesta a los ejecutivos de empresas multinacionales profundizó en el tema, siendo más específica en las variables, dentro de la gobernanza, que más les impactaban a ellos en sus decisiones de inversión. Aquí estos otros resultados:
Falta de transparencia y predictibilidad en las relaciones con las agencias de gobierno: 50%
Inestabilidad de las políticas y sus impactos negativos en las compañías: 49%
Demoras innecesarias en obtener los permisos requeridos para operar: 47%
Restricciones en las posibilidades para repatriar los capitales: 42%
Incumplimientos de los contratos por el gobierno: 13%
Hay más informes y encuestas como la que aquí comentamos y que, en su mayoría, coinciden con los resultados del Informe de Competitividad e Inversión Global del Banco Mundial, por lo que Puerto Rico tiene un inmenso caudal de información de donde nutrirse para redirigir mejor sus esfuerzos de atracción de inversión foránea. También no está de más mirarse a través del espejo de sus competidores como República Dominicana.
Concluyo la reflexión con el siguiente mensaje: Puerto Rico tiene que tener un mejor balance entre creación de condiciones para la atracción de la inversión extranjera y la promoción de las mismas, donde lo primero debe ser hoy en día la prioridad.
1 Comentario
Por Rafael Colon
Excelente este análisis por su enfoque y datos provistos