El petróleo sigue siendo la principal fuente energética del planeta y uno de los productos más comercializado. Aunque las energías renovables han crecido rápidamente, la economía global continúa dependiendo del crudo para todo el funcionamiento de la vida humana. Pero, no es solamente una fuente de energía: es un factor de poder global que condiciona el comercio mundial, las guerras, las alianzas diplomáticas y el desarrollo de numerosos países. La ubicación de las reservas y las vías de transportación de esa materia prima determinan en buena medida las relaciones internacionales contemporáneas.
Según datos del 2025, el planeta consume aproximadamente entre 102 y 103 millones de barriles diarios (mbd), lo que equivale a más de 37 mil millones de barriles al año. Esto representa aproximadamente el 30% de toda la energía consumida. Le sigue la energía producida por el carbón (26 – 27%) y el gas natural (23 – 24%).
Los principales productores mundiales de petróleo son (datos del 2025):
Estados Unidos con 14 mbd (14% de la producción mundial)
Arabia Saudita: 11 mbd (11%)
Rusia: 10 mbd (11%)
Canada: 5 mbd (6%)
Irak: 4 mbd (5%)
China: 4 mbd (5%)
Emiratos Árabes Unidos: 4 mbd (5%)
Brasil: 4 mbd (5%)
Kuwait: 2.5 mbd (3%)
Kazajistan: 2 mbd (2%)
Una cosa es la capacidad de producción y otra es poseer importantes reservas petroleras. No necesariamente los que más producen están entre los que más reservas poseen. El contar con grandes reservas de crudo puede garantizar una producción y capacidad de poder futura en la geoeconomía global. Se estima que las reservas mundiales de petróleo son de 1.7 billones de barriles al cierre del 2025.
Los países con mayores reservas de petróleo son:
Venezuela: 300 mil millones de barriles, equivalente al 17% de las reservas mundiales.
Arabia Saudita: 267 mil millones (15%)
Irán: 209 mil millones (12%)
Canadá: 163 mil millones (9%)
Irak: 145 mil millones (8%)
Rusia: 108 mil millones (6%)
Kuwait: 101 mil millones (6%)
Emiratos Árabes Unidos: 98 mil millones (5%)
Por regiones, el Medio Oriente es el corazón petrolero del mundo, con cerca del 48% de las reservas mundiales, lo cual explica su enorme importancia geopolítica. El grueso de su petróleo está ubicado en pozos terrestres.
En el hemisferio occidental tenemos como principales productores a Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Brasil, México, Colombia y Ecuador.
En el siglo XXI Estados Unidos se convirtió nuevamente en una potencia energética debido a la introducción de nuevos métodos de perforación y extracción. La producción estadounidense pasó de 5 mbd en el 2008 a más de 13 mbd en el 2025. La entrada de Estados Unidos al campo de los grandes productores provocó un debilitamiento relativo del poder de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) en la manipulación de los precios del crudo en el mercado mundial.
En el continente surgió un nuevo actor en el mercado energético internacional: Guyana.
Hasta hace pocos años, Guyana era uno de los países menos conocidos y más pobres de América Latina. Sin embargo, el descubrimiento de enormes reservas petroleras offshore transformó radicalmente su importancia geoeconómica y geopolítica. Se ha estimado que Guyana posee unas reservas de aproximadamente 13 mil millones de barriles.
En Europa, además de Rusia, tenemos como importantes productores a Noruega, Gran Bretaña, Kazajistán y Azerbaiyán. África cuenta con Nigeria, Congo, Angola, Libia, Argelia, entre otros.
Por el otro lado, tenemos a los principales consumidores mundiales (cifras del 2025):
Estados Unidos: 7.5 mil millones de barriles al año (20% del consumo mundial)
China: 6.0 mil millones de barriles (16%)
India: 2.1 mil millones de barriles (6%)
Rusia: 1.4 mil millones de barriles (4%)
Arabia Saudita: 1.4 mil millones de barriles (4%)
Brasil: 1.2 mil millones de barriles (3%)
Japón: 1.1 mil millones de barriles (3%)
Corea del Sur: 949 millones de barriles (2%)
Canadá: 876 millones de barriles (2%)
Alemania: 767 millones de barriles (2%)
El petróleo se comercializa a través de vías marítimas y oleoductos. Las rutas marítimas principales son: el estrecho de Ormuz, que conecta del Golfo Pérsico con el Océano Indico; el Canal de Suez, que garantiza el trasiego del crudo entre Europa y Asia y el estrecho de Malaca, vital para China y Japón.
Entre los oleoductos importantes están el Druzhba, que mueve combustible entre Rusia y Europa; el Keystone, que enlaza a Canadá y Estados Unidos y el BTC que conecta a Georgia, Turquía y Azerbaiyán.
No podemos dejar de mencionar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cartel petrolero fundado en 1960, cuyo objetivo es la defensa de los intereses de los productores mediante la coordinación de la producción y la influencia en los precios internacionales del crudo. La organización concentra alrededor del 40% de la producción mundial de petróleo y el 80% de las reservas probadas. Está integrado por: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Venezuela, Argelia, Congo, Emiratos Árabes Unidos, Guinea Ecuatorial, Gabón, Libia y Nigeria.
Recientemente circuló la noticia de la salida de los Emiratos Árabes Unidos, que, de concretarse, debilitaría más la influencia de la organización en el comercio mundial del petróleo.
Aunque la transición energética avanza, el petróleo seguirá teniendo un papel central durante varias décadas como fuente primaria de energía y, en esa medida, como fuente también de nuevos conflictos y tensiones globales.