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Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo en Puerto Rico

Como parte de las celebraciones por el Día Internacional del Turismo, la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Fajardo organizó un evento para discutir sobre la inteligencia artificial y sus posibles impactos en el turismo de Puerto Rico, en el cual participé como panelista.

Comparto con ustedes mis reflexiones sobre el tema que fueron expuestas en el evento.

Puerto Rico compite en un mercado turístico internacional donde ya no basta con disponer de atractivos naturales, culturales y patrimoniales. La competitividad depende cada vez más de la capacidad del destino para conocer al visitante, anticipar la demanda, administrar sus recursos, reducir costos, mejorar la experiencia turística y responder rápidamente a cambios del mercado.

La principal oportunidad que nos brinda la transformación digital consiste en pasar de una planificación turística basada fundamentalmente en información histórica a una planificación predictiva y dinámica.

La inteligencia artificial (IA) puede integrar grandes cantidades de información sobre llegadas de visitantes, gasto turístico, ocupación hotelera, vuelos, cruceros, movilidad, clima, eventos, comportamiento digital y preferencias de los consumidores. Esto permitiría identificar con mayor precisión dónde, cuándo y cómo se está generando la actividad turística.

Para Puerto Rico esto tiene especial importancia porque permitiría:

  • Predecir períodos de alta y baja demanda.
  • Identificar nuevos mercados emisores.
  • Determinar qué productos turísticos tienen mayor potencial.
  • Anticipar cambios en las preferencias de los visitantes.
  • Identificar destinos con potencial de desarrollo.
  • Medir la capacidad de carga de determinadas áreas.
  • Mejorar la planificación de infraestructura turística.
  • Distribuir los flujos de visitantes hacia zonas menos congestionadas.
  • Evaluar con mayor precisión el impacto económico del turismo.

Un aspecto particularmente importante sería utilizar IA para descentralizar geográficamente el turismo. Puerto Rico tiene una concentración considerable de actividad turística en la zona metropolitana. La tecnología podría ayudar a identificar oportunidades para desarrollar turismo rural, cultural, gastronómico, de naturaleza, de aventura y comunitario en municipios que actualmente reciben una proporción menor de los beneficios.

Por tanto, la transformación digital puede contribuir a cambiar la pregunta de «¿cuántos turistas recibimos?« por una mucho más relevante desde la economía turística: «¿cuánto valor económico genera el turismo?, ¿dónde se genera?, ¿quién se beneficia y cuál es su costo para el territorio?»

Igualmente, la IA puede apoyar la toma de decisiones, tanto empresarial como gubernamental.

En los hoteles y otros alojamientos la IA puede utilizarse para analizar simultáneamente reservas, cancelaciones, eventos, temporadas y comportamiento histórico para determinar precios y estrategias de promoción. También para pronósticos de ocupación, precios, segmentación de clientes, mercadeo y administración de ingresos.

En el transporte aéreo y terrestre, así como para las atracciones turísticas también puede utilizarse para anticipar demanda y optimizar recursos.

El turismo de cruceros constituye otro campo importante para Puerto Rico. La IA podría ayudar a analizar perfiles de pasajeros, patrones de gasto, excursiones, movilidad dentro del territorio y comportamiento de los cruceristas para aumentar el gasto que permanece en la isla.

También existe un enorme potencial para el desarrollo de:

  • Turismo gastronómico.
  • Turismo cultural y patrimonial.
  • Ecoturismo.
  • Turismo de aventura.
  • Turismo médico y de bienestar.
  • Turismo de reuniones y convenciones.
  • Agroturismo.
  • Empresas de excursiones y experiencias.

Pero hay una consideración fundamental: las pequeñas y medianas empresas turísticas deben estar en el centro de esta transformación. Si solamente las grandes cadenas hoteleras y plataformas internacionales pueden aprovechar la IA, la digitalización podría aumentar la concentración económica del turismo en lugar de democratizar sus beneficios.

A nivel gubernamental, la aplicación puede ser todavía más estratégica. Las agencias responsables del turismo podrían construir modelos que permitan simular diferentes escenarios:

  • ¿Qué ocurriría si aumentamos 10% las llegadas de visitantes?
  • ¿Qué infraestructura necesitaríamos?
  • ¿Dónde aparecerían problemas de congestión?
  • ¿Cuánto empleo adicional se generaría?
  • ¿Cuánto aumentaría el gasto turístico?
  • ¿Qué impacto tendría sobre agua, energía, residuos y transporte?

Esto permitiría avanzar hacia una política turística basada en evidencia y escenarios, en lugar de depender exclusivamente de estadísticas descriptivas.

También podría utilizarse IA para evaluar el multiplicador turístico y los encadenamientos con agricultura, manufactura, comercio, construcción, transporte y servicios profesionales. Esto es importante porque el éxito turístico no debería medirse solamente por el número de visitantes, sino por su capacidad para generar valor agregado, empleo, ingresos y actividad empresarial local.

Pero, el uso de la IA en el turismo no está exenta de riesgos. El primer riesgo es pensar que la tecnología constituye por sí misma una estrategia de desarrollo turística. No lo es. La IA puede mejorar decisiones, pero una mala política basada en mejores datos continúa siendo una mala política. La preeminencia del factor humano en esta relación con la nueva tecnología es vital porque, en última instancia, la estrategia de desarrollo turística es de la responsabilidad de los que la diseñan y aplican: Estado, empresarios y comunidad.

Puerto Rico esta pasando por un buen momento en cuanto al turismo se refiere. Somos testigo del cambio de visión sobre el papel del sector en el desarrollo económico de la isla: desde una subestimación a una valoración del protagonismo que puede jugar, pero a la par estamos observando que en el enfoque sobre el crecimiento turístico se está poniendo enfasis en atraer más turistas y construir mas hoteles sin considerar la capacidad económica, infraestructural, social y ambiental para recibirlos. Cuando un individuo con esta visión apela a la ayuda de la IA posiblemente obtenga un conjunto de alternativas decisionales. Al final, seleccionará la que se ajusta a su visión, que no es la que le conviene a Puerto Rico y que se aleja de las nuevas coordenadas de competitividad que la industria se ha planteado, incluso, desde antes de la pandemia. En este escenario estamos en frente de un evidente riesgo económico en el uso de la IA.

Existe además el riesgo laboral. Algunas funciones repetitivas pueden automatizarse: reservas, atención inicial al cliente, procesamiento de información, traducciones, mercadeo digital, etc. Esto podría aumentar la productividad, pero también desplazar determinados empleos. Por eso, Puerto Rico debe procurar que la IA genere una transformación del empleo, más que simplemente una eliminación del empleo. El trabajador turístico necesitará nuevas competencias digitales, analíticas y de interacción con sistemas de IA. La capacitación estaría dentro de las nuevas prioridades de las empresas turísticas.

Otros riesgos importantes son:

  • Privacidad y protección de datos de visitantes y residentes.
  • Sesgos en los algoritmos.
  • Dependencia excesiva de plataformas tecnológicas externas.
  • Ciberseguridad.
  • Errores de los sistemas de IA.
  • Desinformación generada artificialmente.
  • Brecha digital entre empresas grandes y pequeñas.
  • Concentración de los beneficios tecnológicos en grandes corporaciones.
  • Pérdida del componente humano de la experiencia turística.

Puerto Rico necesita una estrategia de IA aplicada al turismo, pero ésta debería formar parte de una estrategia mucho más amplia de competitividad y desarrollo sostenible para el territorio. En última instancia, la economía es un sistema y el turismo forma parte de ese sistema. Si el sistema tiene fallas, la actividad turística pudiera no exhibir su máximo potencial.

Yo plantearía al menos seis prioridades:

Primero, crear una infraestructura de datos turísticos. Puerto Rico necesita integrar información de turismo, transporte, alojamiento, gasto, empleo, infraestructura y recursos naturales. Sin datos de calidad, la IA tendrá una capacidad limitada.

Segundo, desarrollar capital humano. Universidades, escuelas técnicas y empresas deben preparar trabajadores capaces de utilizar IA, analizar datos y trabajar conjuntamente con sistemas automatizados.

Tercero, democratizar el acceso tecnológico. Las PYMES turísticas necesitan capacitación, financiamiento y plataformas accesibles para evitar que la transformación digital se convierta en una ventaja exclusiva de las grandes empresas.

Cuarto, incorporar indicadores de sostenibilidad. La IA debería utilizarse para medir no solamente visitantes y gasto, sino también consumo de agua y energía, generación de residuos, emisiones, congestión, presión sobre ecosistemas y percepción de los residentes.

Quinto, utilizar la tecnología para distribuir mejor los beneficios. El objetivo no debe ser simplemente aumentar la cantidad de turistas, sino conseguir que una mayor proporción del gasto permanezca en las comunidades locales y se generen encadenamientos con empresas puertorriqueñas.

Sexto, establecer reglas claras sobre datos, privacidad, transparencia y uso responsable de la IA. El Estado debe evitar tanto la ausencia de regulación como una regulación que termine frenando la innovación.

Conclusión

Desde la perspectiva de la economía turística, la IA puede analizarse no solamente como una herramienta tecnológica, sino como un factor capaz de modificar la productividad, competitividad, eficiencia, capacidad de planificación y distribución de los beneficios del turismo en Puerto Rico. Representa una oportunidad para pasar de un modelo turístico reactivo a uno predictivo, de una promoción generalizada a una segmentación inteligente y de una medición centrada en el número de visitantes a una evaluación basada en el valor económico, social y ambiental que genera cada visitante y que ese valor se distribuya mejor entre sus municipios y empresas. Esa sería, desde mi perspectiva, la verdadera transformación de la competitividad turística del territorio.

En ese contexto, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta estratégica para Puerto Rico. Sin embargo, su verdadero impacto dependerá de que se integre a una política de desarrollo turístico realista y no se limite a la automatización de tareas.

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