La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha estado refinando las cifras correspondientes al año 2024. De acuerdo con los últimos datos, el turismo internacional prácticamente alcanzó los niveles pre-pandemia en 2024, y más destinos superaron las cifras de 2019, año anterior a la pandemia. Se puede afirmar que el año pasado marcó la consolidación de la recuperación del turismo internacional tras su peor crisis histórica, con la pandemia de COVID-19. Esta afirmación se basa en el hecho de que se contabilizo 1.4 billones de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) lo que representa un aumento del 11% con respecto a 2023.
Los resultados fueron impulsados por la fuerte demanda pos-pandemia, el sólido desempeño de los grandes mercados emisores a nivel mundial, así como la continua recuperación de los destinos en Asia y el Pacífico.
Oriente Medio se mantuvo como la región con mejor desempeño en comparación con 2019, con un aumento del 32% en las llegadas internacionales respecto a los niveles pre-pandemia en 2024, que fue equivalente al 1% en comparación con 2023.
Europa recibió 1% más de llegadas que en 2019 y un 5% más que en 2023, mientras que África experimentó un aumento del 7% en las llegadas en comparación con 2019 y del 12% más que en 2023. Las Américas recuperaron el 97% de sus llegadas pre-pandemia, y Asia y el Pacífico el 87%.
Por subregiones, África del Norte (+22%) y América Central (+17%) registraron el mejor desempeño en 2024 en comparación con 2019.
Se estima que los ingresos totales (incluido el transporte de pasajeros) alcanzaron una cifra récord de $1.9 billones de dólares en 2024, aproximadamente un 3% más que antes de la pandemia. Los ingresos turísticos ya habían recuperado los niveles pre-pandemia en 2023.
Según estimaciones preliminares, se espera que las llegadas de turistas a nivel global crezcan entre un 3% y un 5% en 2025 en comparación con 2024.
De estas noticias positivas también forma parte Puerto Rico. La isla ha sido uno de los destinos del Caribe de más rápida recuperación post-COVID. En el año 2022 ya había alcanzado y superado la cantidad de turistas del 2019. En el año fiscal 2023 alcanzó por primera vez en su historia la cantidad de 5 millones de turistas. En el año fiscal del 2024, estableció otro record con 5.6 millones de turistas. Estos números sirvieron para que Puerto Rico ascendiera de nuevo al segundo lugar de los destinos del Caribe, solo superado por República Dominicana.
Todo parece indicar que el sector turístico continuará teniendo buenos resultados para el nuevo año fiscal. El estudio Tendencia de Viajes del Caribe 2025 presentado por la Asociación de Hoteles y Turismo del Caribe señala que Puerto Rico registró un 16.6% de las búsquedas de vuelos para el período entre julio y septiembre de este año, lo que supuso el mayor incremento de la región bajo esta categoría con el 44% al comparar con el mismo período del 2024. El crecimiento tan marcado en las búsquedas de vuelos para la isla se debió al interés despertado por la residencia de conciertos que anunció Bad Bunny para esos meses.
El llamado “efecto Bad Bunny” ha demostrado dos cosas: en primer lugar, fue bien pensada la ubicación del ciclo de conciertos para el tramo de julio, agosto y septiembre que son tradicionalmente meses de muy baja demanda turística en Puerto Rico por ser parte de la temporada baja, por lo que se espera que el flujo de público internacional que atraerá ayudará a mejorar el nivel de ocupación hotelera para el período. En segundo lugar, ha demostrado la fuerza del acervo cultural puertorriqueño como instrumento de atracción turística.
Hemos expresado en diversos foros que el potencial turístico de Puerto Rico es inmenso y que podrá tocar el cielo si se resuelven algunas de las debilidades que el sector sigue arrastrando. Una de ellas es la poca diversificación de la oferta turística. No podemos seguir pensando solamente en el turismo de sol, playa y arena o en las visitas al Viejo San Juan como únicos productos a ofrecer. La riqueza artística de la isla en sus diversas expresiones, usada adecuadamente, puede ayudar a esa diversificación deseada. El “efecto Bad Bunny” es un buen ejemplo de ello.
En línea con lo anterior, está la alta concentración geográfica de los visitantes en el área Metropolitana. Según el Perfil del Visitante 2023-204, elaborado por el Instituto de Estadística y la Compañía de Turismo de Puerto Rico, el 76% de los turistas no puertorriqueños y el 60% puertorriqueño visitaron la zona Metro, mientras que las visitas al resto de las regiones reflejaron resultados exiguos.
Puerto Rico es mucho más que la zona Metro. La isla cuenta con atractivos y amenidades a lo largo de toda su geografía. Pero hay que conformarlos como productos turísticos. Los gobiernos municipales junto con el gobierno central tienen que trabajar para crear polos turísticos que ofrezcan atracciones de calidad que satisfagan las exigencias de los turistas. Concomitante con ello, es muy alentador el interés de algunas líneas de cruceros de pensar también en Ponce como otro puerto de parada, además del de San Juan.
Otra debilidad estructural del modelo turístico puertorriqueño es su alta dependencia del mercado emisor norteamericano. Puerto Rico tiene que plantearse con seriedad conquistar otros mercados como el europeo, el asiático y el de algunos países de América Latina, como México, Colombia, Chile y Brasil que cuenta con una clase media con buen poder adquisitivo y ávida de conocer otros destinos. El recién acuerdo firmado entre los gobiernos de República Dominicana y Puerto Rico para desarrollar turismo multidestino podría ayudar a la Isla del Encanto a dar a conocer su producto en mercados pocos explotados hasta el momento.