En la sesión extraordinaria del parlamento cubano, se presentó el plan de medidas para reactivar la economía cubana y colocar al país en la senda del progreso que en días pasado había anunciado el presidente Miguel Díaz Canel.
Ordenado en 23 ejes de acción, el plan es muy abarcador. Me tomará un tiempo analizar en detalle su contenido y evaluar hasta que punto podrá alcanzar su cometido. Hoy me concentraré en compartir con ustedes las reflexiones y preguntas que me surgieron al hacer la primera lectura de dichas medidas.
Sin lugar a duda, las medidas colocan al mercado, no en un rol secundario o subordinado, sino en un rol protagónico en el devenir económico de la isla. Se legitima el papel de las entidades no estatales (micro, pequeñas, medianas empresas y cooperativas) en la reconstrucción económica después de años de ambigüedades y obstáculos que, a pesar de ello, no han sido óbice para su crecimiento y presencia destacable en el escenario económico cubano. En tan solo cuatro años (2020 – 2024) la cantidad de estas empresas no estatales se duplicó. Mientras que en el 2020 garantizaban el 37% del consumo de los hogares, ya para el 2024 esa cifra superaba el 55%, rompiendo el monopolio estatal en el comercio minorista. Les están permitiendo actuar como un actor totalmente independiente que puede accionar tanto en el mercado doméstico como global sin intermediación estatal.
Hablando de monopolio estatal, con las nuevas medidas el mismo también se pierde en áreas significativas como la producción agrícola, el comercio exterior, la banca y en el intercambio monetario. La empresa estatal estará interactuando con la empresa privada cubana y la foránea bajo las reglas del mercado, enfrentando los mismos riesgos que las no estatales si no logran ser rentables y autosuficientes financieramente.
Tengo muchas preguntas sobre temas no mencionados o pobremente explicados en la propuesta:
- ¿Cómo se va a resolver la crisis energética en Cuba?. Sin un sistema de generación y distribución robusto no podemos pensar en crecimiento y desarrollo. En el acápite llamado transformación energética se habla del manejo del combustible, pero no se menciona nada sobre las termoeléctricas. ¿Seguirán en manos del estado?. ¿Permitirán inversión privada?.
- Dos de los problemas que la política económica cubana ha enfrentado históricamente es la discrecionalidad en su cumplimiento y la excesiva gradualidad en su aplicación. Hay antecedentes de reversión de políticas cuando las condiciones que obligaron su aplicación cambiaron. Ocurrió a mediados de los 90 y en la segunda década de este siglo. ¿Quién garantiza que esto no volverá a ocurrir?.
- Con relación a la historia de lentitud en aplicar políticas económicas. Se mencionó que la implementación de las transformaciones impacta a más de 148 disposiciones del ordenamiento jurídico cubano: algunas normas jurídicas habrá que eliminarlas, otras modificarlas parcialmente, otras habrá que crearlas. ¿Cuándo estará listo ese entramado jurídico que santifique las nuevas medidas?. El tiempo es oro para Cuba. Cuba no puede darse el lujo de esperar a “las calendas griegas”.
- ¿Cuál es la nueva gobernanza que acompañará la aplicación de estas medidas?. La nueva gobernanza no se garantiza solamente con la implementación de un nuevo marco jurídico. Desde el momento que se abren las puertas para que el sector privado actúe con plenitud de capacidad sin intermediación estatal, se crean las condiciones para la configuración de un actor económico que actuará en función de sus intereses, que no siempre coincidirán con los intereses del Estado. Hay que, por tanto, crear espacios para que esos intereses disimiles se canalicen gremial y políticamente.
- No hubo mención a las empresas bajo dominio de los militares (GAESA). ¿Están excentas de someterse a los riesgos del funcionamiento del mercado sin la protección estatal?. ¿Estarán abiertas a la inversión privada como el resto del sistema empresarial estatal?.
- Muchas de las medidas anunciadas fueron contenido de propuestas hechas por analistas y académicos desde mucho tiempo atrás y fueron ignoradas por la dirigencia cubana. ¿Por qué ahora reconocen que son importantes?. ¿Por qué no la anunciaron en enero o febrero de este año?. La respuesta está en el factor geopolítico, que siempre ha sido una variable en el diseño y aplicación de las políticas domesticas en la isla. La presión puesta últimamente por Estado Unidos sobre Cuba ha sido de tal magnitud, que la asfixia económica amenaza la estabilidad política del país y los márgenes de maniobra para que la dirigencia cubana se mantenga en el poder son cada vez menores. Habrá que ver si esta reforma económica satisface los intereses geopolíticos norteamericanos con relación a la isla y levantan las sanciones impuestas desde inicios de año. De lo contrario, por muy atractiva que puedan parecer las nuevas políticas a los ojos de los inversionistas foráneos, muy pocos, sino ninguno, se arriesgaran a invertir en Cuba a costa de sufrir sanciones del vecino del norte.